lunes, 17 de diciembre de 2012

Cuál es el estado actual en Argentina
(Parte III)

Como vemos en el contexto actual de la Firma Digital en Argentina, se ha regulado de manera estricta los requisitos para constituirse como ACL, cuestión que tiene su lógica al comprender los riesgos de la prestación de un servicio irresponsable por parte de alguna empresa.

Creemos que estos requisitos tendrían consecuencias positivas en los ciudadanos que contratemos con ellos, pero queda la duda si el contexto económico social de nuestro país, brinda las herramientas como para que empresas u organismos interesados puedan cumplir con tales demandas.

Con ello no queremos decir que se deban bajar las exigencias, sino que reflexionamos acerca de la posibilidad real de que las condiciones fácticas se puedan dar, para que finalmente existan empresas que tengan interés en emitir certificados digitales válidos en nuestro país.

Sabemos que todos los requisitos se pueden cumplir perfectamente y en otros países, muchas empresas en su normal funcionamiento y sin llegar a prestar un servicio de esta importancia, ya cuentan con la mayoría de lo requerido aquí. Lamentablemente este no es el caso de las empresas argentinas, para las que pensar en tener la infraestructura necesaria, parece inalcanzable.

En fin, por un lado el Estado utiliza la Firma Digital poco y nada en el ámbito público y dista de querer hacer algo más que eso, como constituir una ACL con destino a privados. Por otro, la situación para las empresas u organizaciones que quieran ser ACL, tampoco tienen un panorama alentador para meterse en el negocio de los certificados digitales, esencialmente por la magnitud de los requisitos (fundados) y las obligaciones que se contraerían.

Por un motivo u otro o por alguno que escapa a nuestra consideración en este artículo, la conclusión es que mientras tanto, debemos conformarnos y seguir viendo por Internet las novedades de otros países que siguen inventando día a día nuevas maneras de utilizar una herramienta tan potente como la Firma Digital. La ilusión es lo último que se pierde.

Este post se basa en el texto del artículo Firma Digital en Argentina: Manteniendo la ilusión de Marcelo Temperini

lunes, 10 de diciembre de 2012

Cuál es el estado actual en Argentina
(Parte II)

En nuestro país, la PKI -Infraestructura de Clave Pública- está encabezada por su ACR -Autoridad Certificante Raíz- que es la Subsecretaría de Gestión Pública de la Nación, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, que a su vez ha delegado las funciones de Ente Licenciante a la Oficina Nacional de Tecnologías de la Información -ONTI-.

El Ente Licenciante ha designado hace no mucho tiempo, a dos ACL -Autoridad Certificante Licenciada- AFIP y ANSES, ambas autorizadas para la emisión de certificados digitales dentro del ámbito de sus funciones es decir, el ámbito público. De manera que en la actualidad, en nuestro país, no existe ACL que emita certificados digitales para su utilización en el ámbito privado, dejando a esta potente herramienta tecnológica sólo para unos pocos privilegiados del ámbito público, donde la realidad muestra que la utilización de la FD es bastante escasa.

La única alternativa existente hoy en día para los ciudadanos, es la emisión de certificados digitales que realizada la propia ONTI pero cuidado, porque sólo son certificados digitales de correo electrónico, que lo único que hacen es verificar la existencia de la dirección de correo electrónico del emisor, pero sin comprobar de ninguna manera su identidad. Como bien lo dice en los propios procedimientos oficiales, es sólo para experimentar como sería tener una firma digital, pero que carece de sus características.

En el próximo post vamos a exponer las conclusiones finales de esta serie, las que pondrán de manifiesto cual es la real situación en nuestro país.

Este post se basa en el texto del artículo Firma Digital en Argentina: Manteniendo la ilusión de Marcelo Temperini

martes, 4 de diciembre de 2012

Cuál es el estado actual en Argentina
(Parte I)

La Ley 25.506 de Firma Digital es de Diciembre de 2001, pero el uso que se le da es muy limitado y el potencial que tiene no se explota como tal. En el ámbito público se utiliza muy poco, restringido a algunos organismos públicos y para la parte privada es prácticamente inexistente.

La ley menciona dos características básicas que tiene la Firma Digital ser susceptible de verificación por terceras parte, tal que dicha verificación simultáneamente permita identificar al firmante y detectar cualquier alteración del documento digital posterior a su firma es decir Autoría e Integridad.

La Autoría significa, de acuerdo al art. 7, que se presume, salvo prueba en contrario, que toda firma digital pertenece al titular del certificado digital que permita la identificación de dicha firma. La Integridad, de acuerdo al art. 8, que se presume, salvo prueba en contrario, que este documento firmado digitalmente no ha sido modificado desde el momento de su firma. Ambos caracteres, son la fuerza interna que hacen que la Firma Digital sea considerada por esta ley, en el art. 3, como una alternativa válida a la exigencia de firma manuscrita.

El hecho que una firma digital válida, sea considerado legalmente como suficiente para reemplazar los casos donde sea necesario la firma manuscrita, es un avance enorme hacia el frente en materia de la digitalización de los documentos y procesos.

Como dijimos, la Firma Digital está activa y funcionando en el ámbito público, tanto nacional como provincial, donde ya se han realizado algunas implementaciones. Algunas de ellas muy interesantes, otras sólo han quedado en proyectos y otras dependencias todavía no saben ni que existe.

La legislación mencionada establece como obligación del Estado Nacional la utilización de esta tecnología en su ámbito interno y en sus relaciones con los administrados, estableciendo un plazo máximo de cinco años para que la misma sea aplicada a la totalidad de las leyes, decretos, decisiones administrativas, resoluciones y sentencias emanadas del Sector Público Nacional (Ley N° 25.506, arts. 47 y 48). Han pasado ya más de 10 años y este objetivo aún se ve lejos de concretarse.

En el próximo post vamos a explicar por qué estamos así y qué pasa en el sector privado que no hay ninguna actividad que incluya la Firma Digital en sus procesos.

Este post se basa en el texto del artículo Firma Digital en Argentina: Manteniendo la ilusión de Marcelo Temperini

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